jueves, 18 de septiembre de 2008

El abogado del diablo

Tenemos en esta película, toda una dialéctica en torno a una figura mitológica, el Diablo ó Santanás y como actúa sobre un grupo de personas, tanto de índole familiar como profesional.  Se muestra a tal figura angelical ( ese es su origen al menos como se concibe convencionalmente, es malévola ), en un desarrollo inicialmente pequeño y conforme avanzan los acontecimientos, así se van haciendo cada vez mas apremiantes, mas comprometedores. 

Se crea entonces una situación profesional incómoda para el abogado joven. Éste empieza a cuestionar los grandes beneficios laborales recibidos versus el “ precio “ que debe pagar profesionalmente por continuar en tales condiciones.  Se entera que varios de sus casos legales defendidos en el pasado, los ha ganado por la ayuda demoníaca recibida y no por su propia virtud.  Esto lo mortifica y lo pone a dudar.

 Sin lugar a dudas, estamos frente a un cuestionamiento de los valores morales y éticos. Nuestro protagonista a fin de cuentas sopesa su situación y no cede a tales tentaciones. Su círculo familiar es el primer foco en donde se rechazan las pretensiones y comportamientos que evidentemente llevan un fin no convencional, no moral.

 Hay que tener en cuenta el contexto de donde proviene este profesional, posee un origen sencillo proveniente de un poblado humilde, pequeño, pero según se intuye por el hilo argumental de la película, el mismo diablo lo engendró en su momento, claro, tomando por sorpresa a su madre.  Esto nos da una idea del destino casi que preconcebido antes de su nacimiento, de tal forma que una vez hecho hombre y profesional el protagonista, el diablo viene a reclamar a su hijo y tratar de influir en él con sus prédicas insulsas y faltas del humanismo más elemental.

 En suma, estamos con otro frente intelectual en donde el ser humano es despreciado en sus más mínimas expresiones, con una intención un tanto elocuente, que busca antivalores para lograr sus fines.  No se busca hallar la justicia, la verdad, proteger al inocente. Todo lo contrario, estamos en un franco desarrollo de convencionalismos típicos de nuestro mundo. No es nada nuevo. Lo novedoso reside en la exhibición, en darle vida a un elemento angelical negativo como supuesto responsable de nuestras debilidades, que si las lleváramos a extrapolar al resto de humanos, veríamos que en el fondo llevamos un diablillo acomodado muy adentro de nuestros sentimientos, espíritus y es ahí donde se debe luchar contra sus pretensiones silenciosas no siempre evidentes. 

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