Desde un punto de vista analógico con la realidad espiritual de los humanos, en el concepto del matapalo, encontramos un multiplicidad de consideraciones ocultas y que no afloran a simple vista,
Para una interpretación lo más cercana posible de este símil del matapalo con el ser humano, debemos primero reconocer que el ser humano como tal y por su naturaleza misma, es un ser poseído de múltiples imperfecciones que no le permiten presentar su verdad y realidad con la crudeza que debiera. Es mas, la verdad como tal el ser humano no la acepta, ni su verdad ni la ajena.
Ya lo dijo Heráclito miles de años atrás:
“ El que dice la verdad, se gana enemigos “.
Este condicionamiento espiritual hace que muy frecuentemente oculte ó disimule sus imperfecciones detrás de muletillas como: temerosidad, falta de sinceridad y un sinnúmero de comportamientos dignos de reproche. Pero es eso: un ser humano imperfecto, perfectible a veces a voluntad, a veces no, debido a una serie de limitantes internas y externas.
Todo ello hace presumir sin lugar a dudas que este ser humano necesita donde guardar sus miserias y no hay otro lugar que su mismo espíritu, alma o como se le quiera llamar. Miserias que con el paso del tiempo van produciendo lesiones, estragos, en fin van perjudicando a ese mismo ser. Posiblemente dicho ser, no se percate de ello, pero en ocasiones es más fácil visualizar tales daños desde la óptica de otro ser ajeno a él. Dígase amigo, vecino, cónyuge, etc. Y esto lamentablemente sucede así. Nos enteramos de la presencia del matapalo espiritual cuando alguien nos lo percibe, nos comenta acerca de él. Difícilmente nos percatamos de ellos por inducción propia.
Ahora bien, una vez detectado, esa persona que hará ??. Aquí es donde empieza lo bueno. La reacción inicial y las posteriores determinarán el destino del matapalo espiritual. Indudablemente, una mayoría lo negará. No lo aceptará. Algunos pocos los mantendrán, y otros lucharan contra ellos. No obstante, no hay un camino único. La variabilidad es amplia. Y no siempre estamos en condiciones de eliminar tales matapalos. De producirse tal eliminación quedará un vacío. ¿ Que lo llenará ??, ¿ un mejor sentimiento ú otro peor ??. El ser humano es impredecible. Pero en todo caso, el solo hecho de comentar acerca de su presencia es importante para la continuación de la vida de tal persona.
En mi opinión, se debe explorar, meditar, analizar la presencia de tal matapalo. Su origen, su motivación, en fin todo lo que le dio vida. No se debe tomar a la ligera. Y luego de un concienzudo análisis, decidir el mejor camino a seguir. Es toda una labor de interiorización, casi que no es labor del psicólogo. Es algo íntimo, personal. A menos que tal persona pida algún tipo de ayuda.
Ahora, desde un punto de vista antropológico, de su origen primitivo, esto no es nuevo, en el fondo radica en una especie de escudo personal hacia ese mundo doloroso, intenso, áspero que nos recibe día con día. Y esto se remonta a tiempo inmemoriables. Trabaja como un protector espiritual aunque tal vez no brinde todas las bondades esperadas. Pero esa es nuestra realidad como seres humanos.